Mar 05 2008

Doctor Trejos Willis, Don Alfonso

Published by under personal

(Publicado en La Nación el 30 de marzo de 2007)

En días recientes se ha mencionado varias veces el nombre de nuestro padre, lo cual nos llena de orgullo. Se ha hecho en el contexto del foro electoral, lo que no es lo más feliz, pero no disminuye nuestro agradecimiento.

Esto nos ha motivado a compartir algunas facetas de Don Alfonso desde nuestra perspectiva, no electoral claro, aunque seguramente muy ideológica.

Fue fundador del “grupo para el estudio de los problemas nacionales”. Estando en Brazil, se le comunica de la conversión del grupo en partido político y de inmediato renuncia al mismo.

En su casa se organizó el “grupo de amigos de Pueblo Unido” que luego aglutinara diversas gentes y formara un nuevo partido político, nunca aceptó un cargo ni una postulación en el mismo, aunque lo siguió apoyando desde la gradería.

Siempre lo vi trabajando, cuestionando, preocupándose por Costa Rica y buscando “por donde entrarle”, como han dicho “amó la vida” y luchó por lo que creía.

Hacía el mejor vinagre de guineo que probara en mi vida y se enfrentó a compañías transnacionales que hacían “pruebas” de vacunas en costarricenses, lo hizo tanto en los medios como repartiendo volantes denunciándolos en un seminario internacional, en un lujoso hotel costarricense, donde fuimos amablemente echados por los guardas de seguridad.

Se opuso a la importación a materiales “desechables” innecesarios y de reactivos de laboratorio carísimos, como me dijo en una ocasión: “¿para que?, si la olla ‘e carne es el mejor caldo de cultivo que existe!”.

Odiaba el desperdicio, las faltas de educación, la hipocresía y el humo de los buses sobre todo en la avenida segunda.

Amó el “campus” desde los cursos libres hasta el consejo universitario, desde microbiología hasta el otro extremo, soda Guevara incluida. Sembró en su patio con su propia compostera, el culantro, que no era tan bueno como el vinagre, pero, aún así, decidió ir a venderlo a la feria del agricultor de donde regresó muy molesto porque no lo dejaron poner chinamo, por no tener carné que demostrara que era pequeño agricultor…

Siempre oía opiniones antes de tomar una decisión importante, cavilaba mucho, pedía consejo, reflexionaba, estudiaba y era flexible. Una vez tomada, era terco en extremo trabajando en ella, no volvía sobre lo andado ni reconsideraba lo considerado. Al final se verían los resultados, que son el único juicio realmente importante. Él nos enseñó eso y mucho más, aunque no sé si lo aprendimos, hay un momento para el pensamiento y las palabras, y otro para la acción. Hay que meditar muy bien las cosas, ser abierto de pensamiento pero luego…. A trabajar!

Gracias Alfonso.

No responses yet




Trackback URI | Comments RSS

Leave a Reply