Feb 22 2009

El Lobo y el perro

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El Lobo y el perro

En busca de alimento,

iba un lobo muy flaco y muy hambriento,

encontró con un perro tan relleno,

tan lucio, sano y bueno,

que le dijo: – Yo extraño

que estes de tan buen año,

como se deja ver por tu semblante;

cuando a mí, mas pujante,

mas osado y sagaz, mi triste suerte

me tiene hecho retrato de la muerte.

El perro respondió: – Sin duda alguna

lograrás si tu quieres, mi fortuna.

Deja el bosque y el prado,

retirate a poblado;

servirás de portero

a un rico caballero,

sin otro afán ni más ocupaciones

que defender la casa de ladrones.

– Acepto desde luego tu partido

que para mucho mas estoy curtido

asi me librare de la fatiga,

a que el hambre me obliga,

de andar por montes, sendereando peñas,

trepando riscos y rompiendo breñas,

sufriendo de los tiempos los rigores,

lluvias, nieves, escarchas y calores.-

A paso diligente

marchaban juntos amigablemente,

tratando varios puntos de confianza

pertenecientes a llenar la panza.

En esto el lobo por algun recelo,

que comenzó a turbarle su consuelo,

mirando al perro dijo; – He reparado

que tienes el pescuezo algo pelado.

dime ¿ que es eso?. – Nada. –

dímelo por tu vida, camarada.-

No es más que la señal de la cadena

pero no me da pena,

pues aunque por inquieto,

a ella estoy sujeto,

me sueltan cuando comen mis señores,

recibenme a sus pies de mil amores,

ya me tiran el pan, ya la tajada,

y todo aquello que les desagrada:

este lo mal asado,

aquel un hueso poco descarnado,

y aun un glotón que todo se lo traga,

a lo menos me halaga,

pasándome la mano por el lomo;

yo meneo la cola, callo y como.

– Todo eso es bueno, te lo confieso;

pero por fin y postre tu estas preso,

jamas sales de la casa,

no puedes ver lo que en el pueblo pasa.

¿ Es asi ? pues mi amigo,

la amada libertad que yo consigo,

no he de trocarla de manera alguna

por tu abundante y prospera fortuna.

Marcha, marcha a vivir encarcelado,

no seras envidiado

de quien pasea el campo libremente,

aunque tu comas tan glotonamente,

pan, tajadas y huesos, por que al cabo

no hay bocado en sazon para un esclavo.

La Fontaine traduccion de Samaniego.

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