Mar 13 2009

El problema que queríamos tener: más estudiantes

Published by under Política

por Leonardo Garnier
Marzo 13, 2009

La prensa ha reportado algo que también estamos percibiendo en el MEP: hay más estudiantes en secundaria y, en especial, hay más estudiantes en sétimo y en undécimo. ¿Es un problema?

Por supuesto: más estudiantes de un año a otro implica que de pronto faltan grupos, que los grupos son más grandes, que no alcanzan los docentes, que no hay suficientes aulas… a lo que yo solo atino a decir ¡fantástico, es exactamente el problema que queríamos tener! Lo que venía ocurriendo por décadas no era menos problemático… era algo macabro pero oculto: no lo veíamos, no nos preocupaba y hasta nos habíamos acostumbrado a hacerlo parte del “así son las cosas”. En efecto, año tras año, decenas de miles de estudiantes abandonaban las aulas al verse enfrentados con la obligación de repetir todo el año por haber perdido una, o unas pocas asignaturas. ¿Perdió español? ¡Repita todo! ¿Perdió mate y sociales? ¡Repita todo!

Por supuesto, algunos lo hacían… y otros, simplemente abandonaban el colegio, en ambos casos con un gran costo personal y un enorme costo para el país: por cada graduado de secundaria, el gobierno paga no cinco ni seis años de educación… ¡sino nueve! Así que nos encontrábamos en el peor de los mundos: una secundaria cuyos graduados nos costaban casi el doble de lo que debieran costar… pero, una secundaria que ni siquiera lograba graduar a la mitad de la gente que entraba al colegio. ¿Y los jóvenes? Ah… en la calle, hipotecando su futuro y el del país: apenas un 35% de las niñas y niños que entran a primer grado logran completar la secundaria; y menos del 70% de los jóvenes entre 13 y 17 años de edad están en el colegio… y no todos lo terminan. Así no se construye un país que quiere combinar crecimiento y bienestar, un país que quiere que las oportunidades sean para todos. Expulsando estudiantes de los colegios con reglas absurdas, estábamos garantizando la reproducción intergeneracional de la pobreza, el ensanchamiento de las brechas sociales y la creación de una fuerza de trabajo incapaz de asumir los empleos más sofisticados que Costa Rica y su gente necesitan.

Es evidente que estos problemas no tienen una única causa y pecaría de ignorante o arrogante quien pretendiera que una sola medida puede acabar con este problema. Hemos tenido claro que, junto con las becas y los subsidios de FONABE y AVANCEMOS, junto con las mejores remuneraciones a los docentes, junto con la apertura de más espacios para el arte, el deporte y la convivencia en los colegios hacía falta una reforma crucial: teníamos que acabar con un conjunto de normas que, independientemente de su intención, en los hechos promovían una repitencia innecesaria y provocaban una altísima deserción. Lo absurdo de la situación que hemos vivido por décadas se refleja en unos pocos números: el año pasado, mientras que nuestros colegios públicos tenían 65.800 estudiantes en sétimo año, solo tenían 44.500 en octavo, 35.400 en noveno, 33.600 en décimo y 20.800 en undécimo. Quienes trabajan o estudian en un colegio lo saben: hay muchos, pero muchos grupos de sétimo… pero muy pocos undécimos: la mazorca se desgrana y lo hace sobre todo en el paso a octavo y en el paso a undécimo.

El año pasado, el número de estudiantes de octavo era apenas dos terceras partes del número de estudiantes de sétimo; y los de undécimo, eran apenas un 62% de los de décimo. Eso tenía que cambiar… y está cambiando. Todavía no tenemos estadísticas completas sobre la matrícula de este año, pero ya sabemos dos cosas. Una, que la tasa de promoción del año pasado se elevó de 82% a 88% en primaria y de 54% a 60% en secundaria (antes de las pruebas de ampliación). Y dos… que todos los indicios confirman lo que la prensa reporta: tenemos “un problema”: un exceso de alumnos en octavo, un exceso de alumnos en undécimo… por primera vez en muchos años tenemos más alumnos de los que tradicionalmente esperábamos tener, es decir, ¡tenemos un exceso de alumnos en secundaria!

¿Puede haber una mejor noticia?

Por supuesto, esta noticia – fantástica noticia – nos plantea problemas; pero esta vez sí son los problemas que queríamos tener: más alumnos. Este será, pues, un año de transición: es el año en que se aplica por primera vez un paquete de reformas que elimina buena parte de lo que era un falso fracaso y una repitencia innecesaria. Esto complica la organización del curso lectivo, pues tenemos que atender mayores números de estudiantes que los que tradicionalmente teníamos a partir de sétimo.

Tenemos que ser flexibles este año: cuando se pueda, abrir nuevos grupos o incluso abrir grupos de las asignaturas con mayor demanda; ayudar a los estudiantes a armar sus horarios para minimizar choques; aprovechar algunos espacios que tal vez no sean ideales, mientras reacomodamos grupos y ampliamos el número de aulas; aceptar por esta vez que algunos grupos se recarguen, entendiendo que se trata del costo de la transición hacia una nueva realidad: en vez de irse para la calle, más jóvenes se están quedando en el colegio. En fin, como en cualquier transición, aprendamos de este buen problema para organizar con una nueva lógica el próximo curso lectivo: vamos a tener una proporción más sana de grupos en los distintos niveles – ya no se vaciará el colegio entre sétimo y octavo, entre décimo y undécimo – vamos a necesitar más aulas y más docentes, vamos a tener que vivir con una secundaria distinta: más flexible… y más plena de estudiantes.

Es el problema que queríamos tener.

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