Oct 14 2009

Mi opinion sobre las declaraciones de Carlos Marín

Published by under natalia

Que difícil tratar de exponer lo que pienso del caso de don Carlos y sus declaraciones, pero lo intentare. Se ha hecho un revuelo en internet y en Conejitos me piden opinión.

Para mí esto tiene varios ángulos.

1) Por un lado siento y comparto la indignación nacional contra esos tipejos, son una lacra y merecen castigo.

Que ganas dan de que les arranquen las vísceras, de que los violen y ultrajen como ellos hicieron pero multiplicado por cien y todos los días. Que a sus madres y mujeres de su familia les hagan lo mismo frente a ellos viendo. Y que don Carlos dirija a los verdugos.

Si, dan ganas, dan ganas de ejecutar su castigo, de participar de el, de propinarlo personalmente de ser posible. Pero eso justamente nos diferencia de los bárbaros y de esas lacras, la gente civilizada confía en el sistema, dicho de otra manera, es el sistema el que debe propinar el castigo y así lo hizo y de excelente manera.

2) Ahora bien, el sistema no es perfecto (obvio también) y creo que cosas como esta deben motivarnos a mejorarlo. Para mi y para don Carlos y para la ASOPAZ las leyes en Costa Rica son garantistas, pero de los victimarios, las leyes protegen a los victimarios al extremo, solo como ejemplo, de que se les protege su imagen, no se les puede tomar fotos cuando los detienen (y entiendo las rezones) pero, Y las víctimas?. Las víctimas son exhibidas por los medios de prensa de la forma más inhumana, niños semienterrados, padres llorando a sus hijos atropellados, sangre sin consideración.

No pedimos que les quiten derechos a los victimarios o presuntos victimarios, pedimos que los derechos de las víctimas se equiparen, la sociedad debió evolucionar hacia un estado garantista de las minorías, lo que esta bien, pero en este momento la balanza esta desequilibrada.

3) A nivel personal voy a contarle a don Carlos (efectivamente voy a llamarlo cuando este más tranquilo) lo que a mi me sirvió y que puede que le sirva a él, pero puede que no, porque cada duelo es diferente.

Yo perdoné casi de inmediato al victimario de mi hija, así lo dije en su entierro, perdoné a la persona pero no al hecho ocurrido, sobre el cual el victimario debía hacerse responsable de las consecuencias legales, y así fue. Creo que esa reacción fue un golpe de suerte. No voy a decir que soy un santo y que no pasé muchos momentos deseándole el mal a ese mozalbete estúpido, patán e irresponsable, joven que ya de por si iba por el mal camino, sí, si lo hice y muchas veces.

Pero eso no me ayudó.

Ese rencor es un veneno que se le mete a uno, y que solito crece dentro de uno pero que termina envenenándolo a uno mismo. Creo que el sacarnos ese veneno es lo que nos ha permitido (a mi y a la madre de Natalia, a su hermana Catalina y las demás familias de los jóvenes que murieron con ella) seguir con nuestras vidas, no solo seguir sino que disfrutarlas, tener ilusiones y esperanzas. No por eso dejamos de luchar por mejorar las condiciones de las víctimas, no por eso dejamos de llorar a Natalia un solo día de nuestras vidas.

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