ene 15 2012
Privilegio de vivir en Costa Rica
Casi toda mi vida adulta la he vivido en Costa Rica, de niño por el trabajo de mi padre viví en varios países, nacido en Salvador con hermanos y vivencias en todo el continente americano. De grande por trabajo viaje más, casi nada por vacaciones.
Luego obligaciones profesionales me dieron la oportunidad de conocer (por encimita) 3 de los 5 continentes, en algunos países pasar largas y agradables temporadas…
La gente a menudo me decía: ¿Porqué no aprovechaba para quedarme en otros lares a conocer? La verdad es que siempre me picaban los pies por volver a CR.
Aunque si me di oportunidad de conocer, sobre todo por una curiosidad de ver la vivencia local -no los lugares turísticos- en ese sentido me he dado muchas oportunidades.
Pero siempre con mal de patria. Solo en Costa Rica se tiene la oportunidad de vivir a minutos de la capital rodeado de verde, uno sale de San José en cualquier dirección y se puede maravillar de la fortaleza de nuestra naturaleza, uno tira una semilla y crece una mata hasta en la acera.
Los que hablan de un “delicado ecosistema” y de “frágil naturaleza” o no conocen Costa Rica o tienen ganas de asustar. Ese es parte del discurso lava cocos de los países industrializados (que ya explotaron todos sus recursos y ahora quiere que paguemos sus platos rotos a costa de NUESTRO desarrollo) y de los mercaderes del ambiente (aquí y aquí en mi blog y este muy bueno de la Mafia Verde) que lucran infamemente con su posición pseudo-ambientalista.
Claro que debemos cuidar nuestra biodiversidad por nuestros hijos, pero nada es más depredador del ambiente que la gente con hambre (como dicen los de la Neotrópica, no existen problemas ambientales, existen problemas sociales y a raíz de eso vienen los problemas ambientales), hay que encontrar el equilibrio entre ambiente y desarrollo, hay que poner más inteligencia y acciones y menos habladuría al Desarrollo Sostenible.
Todas las fotos fueron tomadas en mi apartamento, en Curridabat a minutos del centro de la ciudad (cuando no hay presa de carros destartalados no amigables con el ambiente), la última es de una enredadera que me regaló un cercano amigo de mi padre, lo hizo por homenajear a Natalia, una bailarina.
El vídeo de la Neotrópica citado arriba:







En efecto, somos privilegiados, pero nosotros mismos nos ponemos los “puñales a la vida”…